BIENVENIDO NAVEGANTE A ESTE LUGAR PERDIDO DE MI GALAXIA

domingo, 6 de marzo de 2016

En boca cerrada,,,,



A Pierrot le gustaba sentarse en la puerta de su casa y parlotear durante horas con los vecinos......En realidad siempre había sido bastante chismoso, pero como comprenderán ahora que estaba viejo y solo, lo era aún más...Así fue, como esa mañana, puso su silla en el sardinel y se dispuso a conversar con cuanta persona pasara por allí. Y la verdad es que era una hora bastante propicia para tales menesteres, ya que a esa hora, muchas mujeres pasaban aburridas rumbo al mercado y una buena charla les caía a pelo...Así fue que  conversando se le pasaron las horas a nuestro buen amigo, pero también  la lengua, porque empezó a hablar de su hija Rosita, que vivía en el pueblo vecino y que había heredado todo el dinero de su difunto hermano....Sí pues, su hermano, un hombre muy trabajador y dedicado, le había dejado todo su dinero ...Que por cierto no era poco -Y a mí ni un centavo me dejó el muy maldito - concluyó Pierrot acalorado...Lo que no contó Pierrot era que su hija lo había cuidado durante años con devoción y cariño mientras él apenas si lo visitaba en algunas festividades y solo por compromiso... No lejos de allí dos ladrones, bien instalados entre los arbustos, lo escuchaban atentamente.
Y esa misma noche, mientras Pierrot dormía plácidamente en su cama; los ladrones se aparecieron en su cuarto y lo obligaron a vestirse y acompañarles...-Ahora vienes con nosotros viejo chismoso - le dijeron y lo llevaron a rastras con ellos a través del bosque hasta el pueblo vecino. .
Ya amanecía cuando llegaron a su destino y tomaron una habitación en una fonda de mala muerte,  refugio de parias y delincuentes…. Ya instalados en su habitación, los ladrones se enfrascaron en una acalorada discusión sobre cómo llevar a cabo sus planes, hasta que finalmente decidieron cortarle un dedo al anciano y llevárselo a su hija, para que les pagara  un rescate por el viejo…Luego de cortarle el dedo  al pobre Pierrot  lo  envolvieron  en una tela basta y se dirigieron a la residencia de la susodicha hija...En la puerta un empleado les recibió el paquete y los invitó a esperar la respuesta... Luego de un rato interminable de espera el empleado regresó con la noticia de  que la señorita no les creía nada;  que eran unos farsantes y mentirosos y que mejor se largaran antes que viniera la policía... Furiosos los ladrones regresaron a la fonda y se pusieron a discutir sobre la nueva táctica a seguir; para sacarle plata a la hija, mientras Pierrot yacía en un rincón todo adolorido y maltrecho… Por fin los ladrones decidieron ser más drásticos y cortarle una mano…Y así fue que con la mano ensangrentada y metida en una bolsa de yute, se pusieron de nuevo en camino hacia la casa de la hija…Pero esta vez recibieron la misma respuesta – Puede ser la mano de cualquiera- Así que vayan con su cuento a otro lado- y diciendo esto el empleado les soltó a los perros que les dieron un buen susto…
Pasaron varios días y una tarde le llegó a la hija un nuevo paquete, pero esta vez contenía la cabeza de su padre…Ante tal espectáculo la mujer enmudeció y nunca, hasta el día de hoy volvió a recuperar el habla…
Y bien amigos, para concluir les digo que si Pierrot no hubiera hablado tanto, nada de esto  hubiera pasado....Ya  bien dice el dicho: en boca cerrada no entran moscas…


Ilustración: Philip Gurrey

domingo, 28 de febrero de 2016

La trampa..



Jeremías la odiaba.... La odiaba porque no había podido someterla a sus caprichos y vejaciones...La odiaba porque era bella, inteligente y sobre todo porque seguía viviendo tan campante a pesar de todos sus esfuerzos por destruirla...Pero esta vez no podría escapar de él...Para eso se había mudado cerca de ella...Había comprado una cabañita en el bosque vecino al pueblo y había estudiado durante meses todas sus idas y venidas...Sabía por dónde pasaba cada mañana y porque camino  volvía cada tarde....Se trataba solo de esperarla y zas abrir las trampas que había dispuesto solo para ella...Pero debía estar atento...Esperarla en el sitio correcto y a la hora correcta... Por eso en los últimos días casi no había no comía ni dormía esperándola, revisando de nuevo sus trampas, acechándola por los rincones, espiando el movimiento del bosque, tratando de sentirla venir por alguna parte...Pero nada... Pareciera que se la había tragado la tierra...Estaría acaso enferma o peor aún muerta y entonces ya
no podría gozar del espectáculo de su agonía...Con ese temor en mente llamó a un conocido suyo
en el pueblo,  pidiéndole información sobre ella; pero este le informó que la susodicha estaba vivita y coleando, paseándose alegremente por el pueblo...Entonces por qué no pasaba por el bosque para ir a trabajar…Se preguntaba una y mil veces Jeremías.....Acaso estaría de vacaciones.... Miles de conjeturas seguían dándole vueltas en la cabeza hasta enloquecerlo... Así pasó el tiempo y ya hacían varios días  que no pisaba la cabaña y ya parecía un pordiosero; con la ropa sucia y sudorosa y hasta las tripas empezaron a chillarle de hambre...Fue entonces que decidió tomarse un descanso...Para esto dejó las trampas dispuestas por si pasaba la maldita mujer en su ausencia....Así fue como se puso en marcha y caminó, casi se arrastró hacia su refugio y cuando al fin llegó, estaba al límite  de sus fuerzas...El corazón le latía aceleradamente y un punzante dolor en el pecho lo torturaba...Con dificultad se sirvió un vaso de agua y entonces recordó que con tanto ajetreo había olvidado de tomar sus pastillas para el corazón...Desesperado las buscó en sus bolsillos y  luego en toda la casa, hasta agotar lo poco de fuerzas que le quedaba pero nada...Seguro las había perdido en el bosque -pensó- antes de caer de bruces en el piso...Tan ocupado como estaba con su venganza se había olvidado de si mismo y peor aún de su precaria salud...
Y así fue como en medio de sus vómitos y espasmos vio como la muerte venía risueña a llevárselo...
Al día siguiente alguien dio la voz  que el caminó que pasaba por el bosque estaba lleno de trampas y las autoridades limpiaron el lugar…En cuanto a nuestro fatídico personaje quedó olvidado y enterrado para siempre en medio del bosque......


Ilustración: Otto Dix

lunes, 22 de febrero de 2016

El mil caras



 Gargantua se miró al espejo y vió su viejo y fofo cuerpo reflejado en él. De pronto sintió una punzada en el corazón y con rabia pensó que ahora ninguna mujer querría mirarlo y  menos si sabían  lo poco hombre que era maltratando y acosando a cuanta mujer se le resistíera. Y una sonrisa malevola se le dibujó en el rostro al recordar que desde que había  descubierto el internet podía cambiar de fachada cuantas veces se le antojara; volverse un apuesto galán, un caballero andante y hasta un play boy consumado.
Orgulloso se sentó en su sofá de cuero desparramando sus carnes y pensando en aquella mujer que lo despreciaba y a la qure no podía engañar con sus mil caras; pero al fin la había vencido al sacarla del blog. Sí había tejido finamente su telaraña moviéndo todas sus influencias y artilugios hasta acorralarla y hacerla irse derrotada.
Se acercó al bar y se sirvió una copa llena de vino para celebrar su triunfo...A votre santé ma chérie...brindó y bebió goloso hasta la última gota del rojo brebaje.
Bueno ya es hora de ponerse en camino se dijo; pero antes debía pasar donde Adelaida su única adoración. Lástima que le fuera tan mal en su matrimonio..Aquel patán que tenía por marido no la hacía feliz, pero en fin ya se encargaría él de arreglar esa situación...
Subió a su auto e hizo el camino lleno de euforía por haber fastidiado a aquella mujercita y seguro de su poder...
La noche fue llegando poco a poco y al salir del bullicio de la ciudad el camino se hizo más oscuro y silencioso...Un fastidio empezó a perturbarlo y conforme se acercaba a la casa de Adelaida se sentía mäs y más inquieto. Al fin aliviado llegó a su destino y presuroso bajó del auto y  fue a tocar el timbre de la casa, pero cual no fue su sorpresa al encontrarla abierta y al empujarla vió un espectáculo que le heló la sangre en las venas. Su adorada Adelaida yacía con los ojos abiertos en medio de un charco de sangre...Y esta vez sin atinar a hacer nada se quedó alli inmòvil  sintiendo que gruesas lágrimas bañaban su rostro
Y bien ya dice el dicho;  quien a hierro mata a hierro muere..

Ilustración: Gustave Doré.





viernes, 5 de febrero de 2016

La Señal




Abrí la puerta y el sol me dio de lleno en la cara....Me ardieron los ojos de tanta luz y el bullicio de la calle me abrumó. Con un gesto de fastidio me puse las gafas oscuras y me interné en esas calles atestadas de gente....
Hacía tiempo que no salía de mi madriguera y demasiado acostumbrada a mi escondrijo me sentía extraña entre tanto ajetreo, pero el contacto con el aire fresco de la tarde y los viejos olores de la calle me devolvieron un poco la tranquilidad....Caminé sin prisas, sin rumbo, solo llevada por el placer de sentirme libre y escuchar el murmullo lejano del mar. Fue entonces que como llevada por un sortilegio me dirigí hacía ese mar que me llamaba con su loca melodía... Pasé por un puente y crucé al otro lado de la ciudad....Allí las calles estaban menos concurridas y se podía escuchar mejor el sonido de las olas chocando con el rompeolas y el aletear de las gaviotas....
Sabía que era tiempo de partir.. De alejarme de aquel lugar y volar lejos, como las aves en busca de nuevos horizontes.... Pero una parte de mí se negaba a hacerlo; quizás por decidía, costumbre o sabe Dios por qué razones.. Razones que ni yo misma comprendía;  pero a pesar de todo,  siempre esperaba una señal, una señal que me indicara el nuevo rumbo; pero el destino se negaba a dármela y muy por el contrario me daba nuevos incentivos para permanecer allí.. Por eso debía escapar...Alejarme abruptamente y emprender el vuelo...
Casi sin darme cuenta las horas fueron pasando y un velo violáceo cayó sobre el cielo llenándolo de mil reflejos y en medio de aquel juego de luces y sombras una pálida luna se asomó tímidamente...
De pronto, en ese extásis de colores y sensaciones, sentí que la ropa se me desgarraba y entre los jirones  de tela aparecían unas voluptuosas alas.....
y fue así, como si estuviera en un sueño, que me dirigí hacia el barandal del puente y emprendí el vuelo....


Ilustración ilustracón mía sobre una foto encontrada en internet...

martes, 2 de diciembre de 2014

La fiesta

Hacía algún tiempo había contraído nupcias y ya estaba en la dulce espera, cuando uno de mis tíos nos invitó, a mi esposo y a mí, a celebrar la fiesta de Halloween. Así fue que aquella noche nos apersonamos en la casa de mi tío. Un hombre maduro pero de muy buen ver, que nos recibió muy gentilmente, y que para esta ocasión había preparado una cena para una docena de personas.
La cena estuvo muy sabrosa y muy bien acompañada de buenos y diversos vinos, de los cuales dimos buena cuenta.
Luego de la cena, pasamos a la terraza, donde se había dispuesto todo para una velada bailable. A mí, que siempre me ha encantado bailar, me divertí de lo lindo bailando con cuanto caballero me lo solicitara. El tiempo pasó volando y yo ya un poco embriagada por la música y el ajetreo y en uno de esos cambios de pareja me encontré entre los brazos de mi tío, quien empezó a hablarme de los viejos tiempos, cuando toda la familia se reunía con cualquier pretexto de celebración.
Si pues tío. -Le conteste- Pero eran otros tiempos, ahora los que no han pasado a mejor vida se han ido a vivir lejos de aquí..
-Tienes razón sobrinita - Me contesto el tío. Añadiendo- Por eso yo he optado por tener otra familia. ¿Te gustaría conocerla?
Y mientras hablabamos y casi sin darnos cuenta habíamos empezado a alejarnos del bullicio y nos aventurabamos por una parte oscura y silenciosa de la casa, Pero yo embelesada como estaba con tanto recuerdo encantador de infancia y adolescencia, me dejaba llevar sin oponer resistencia. Cuando me di cuenta estábamos en una habitación grande e iluminada por pesados candelabros y llena de extraños personajes que me saludaban con reverencias. Yo, algo sorprendida miré a mi tío, pero este ya no estaba y en su lugar habían dos mujeres ataviadas con túnicas negras y con los rostros cubiertos por máscaras, que me tomaron de las manos y me llevaron a una pequeña habitación anexa. Yo cada vez más asombrada y asustada les preguntaba qué era todo esto - ¿Es acaso parte del espectáculo de Halloween? ‘Casi les gritaba. Pero ellas no respondían nada y empezaron a desvestirme y a sumergirme en una bañera llena de agua perfumada. Sentí que la piel se me erizaba y que el pánico empezaba a apoderarse de mí y ya casi no atinaba a pronunciar palabra. entonces una de las mujeres me acercó una copa y me hizo beber de ella. Un sabor agridulce inundó mi boca y se escurrió por mi garganta. Y al instante sentí que todo mi cuerpo se relajaba y el temor daba paso a una dulce sensación de bienestar. Cuando salí de aquel recinto, franqueada por las dos mujeres enmascaradas, el miedo ya se había esfumado de mí  y caminé como en sueños hacia el baldaquín que se levantaba majestuoso delante mío. Allí vi que mi tío se me acercaba, esta vez ataviado con una larga capa de terciopelo negro, me tomaba de las manos y todos los presentes gritaban a una sola voz: Bienvenida a la familia.
Y mi tío repitió a una sola voz… Sí mi sobrina, bienvenida a la familia,  tú y tu hijo. Y rozando su boca en mi oído susurró; desde que eras una niña supe que eras la elegida y enseguida me acercó un recipiente ambarino y empezó a untar mi frente y mi vientre con una especie de aceite, de un olor tan penetrante que me hizo perder totalmente la poca lucidez que me quedaba y caer en un pozo oscuro e infinito.
Ya no recuerdo más de aquellos días ni de aquellos sucesos, sólo vienen a mí imágenes confusas, donde me veo caminando sin rumbo por calles desiertas y oyendo la voz de mi esposo llamándome y luego es otra vez el vacio y caigo en el pozo oscuro del olvido…
Fue en medio de esa oscuridad que nació mi hijo sumiendome aún más en la desesperanza  y en el caos. Sentía una especie de opresión en todo mi ser y lloraba sin cesar pensando en mi desgracia y hasta varias veces intenté escapar de esta vida miserable y del terrible destino que nos aguardaba.
 Y fue entonces, que como un milagro, nos llegó la noticia de la desaparición del tío en un devastador incendio que destruyó su casa, muriendo todos los que se encontraban esa noche en ella …Parece que el tío celebraba una de sus acostumbradas y singulares reuniones...
Pero extrañamente fue desde ese día que sentí que me alejaba de aquella oscuridad en que me había sumergido durante los últimos meses y que una nueva vida se abría ante mí: y el mundo volvía a pintarse de hermosos colores para mí y mi hijo…

Ilustración: Alfred Kubin

jueves, 7 de agosto de 2014

Todos estamos conectados

Todo empezó a principios del siglo XXI cuando la gente se entusiasmó con aquellos aparatitos portátiles que siempre llevaban consigo y que les servía para todo; hablar con familiares y amigos, capturar momentos especiales, hacer sus pagos y compras, etc.. En resumen eran prácticos, divertidos y ademas a través de la pantalla todo se veía más cool…Así con el tiempo las personas ya no pudieron vivir sin ellos. Fue por esa época que los hombres detrás de la pantalla idearon una nueva estrategia y convencieron a todo el mundo que eran menos fastidioso llevar un implante en la frente, que cargar todo el tiempo con el susodicho aparatito.
Así fue como todos empezaron a llevar un chip en la frente desde que nacían hasta que morían. Es decir más o menos a los cuarenta años, cuando se activaba la opción de auto-destrucción y las personas pasaban a mejor vida, es decir morían... Como ven el promedio de vida empezó a ser de cuarenta años, salvo en el país donde vivía el gran protector y donde las élites se daban un poco más de tiempo. Contrariamente a los continentes del sur, donde la auto-destrucción se activaba antes.
Así, desde esas épocas  la tierra empezó a ser más tranquila: sin guerras, ni hambre, ni ninguna de las antiguas lacras que hasta entonces habían asolado a la humanidad,, Claro que en  este proceso la humanidad perdió algo valiosísimo: su alma…Entonces todos empezaron a ser entes sin alma que pensaban, comían y vivian de acuerdo a las indicaciones del gran protector, que velaba por los intereses de sus millones de adeptos. Solo en el lejano oriente había un gran contrincante, pero ese es ya otro cuento...
Bueno, las historia fue que cuando nació Anita, por algún extraño descuido no le pusieron el respectivo implante... Cuando sus padres la llevaron a casa y se dieron cuenta de la negligencia en que había incurrido el hospital, en lugar de correr a dicha institución para que corregiera su gran error, empezaron a ocultarle la frente con un gracioso gorrito, que luego con los años cambiaron por un pequeño flequillo... Cuando Anita creció se dio cuenta que era diferente a los otros, tenía pensamientos, sensaciones y deseos propios; lo que la hizo aislarse de las demás personas y su único refugio fue entonces la lectura. Pero todos los textos que llegaban a ella eran aburridas y preparadas lecturas que contaban con la aprobación de la censura…Aunque alguna vez había escuchado que en tiempos lejanos, la sabiduría de la humanidad se guardaba en grandes bibliotecas y museos. Pero ya nadie se acordaba dónde estaban dichos lugares, ni que significaba la sabiduría..
Un día Anita caminaba casualmente por una callecita desierta cuando se encontró con Pedrito, un muchachito moreno y flacucho que llevaba una gorra que le tapaba toda la frente. Detalle que llamó mucho la atención de la jovencita, quien le preguntó por el sombrero, a lo que este contestó con muchas evasivas, y cuando más insistente se ponía ella, él se cerraba más en su silencio. Anita cansada de esa guerra de nervios y en un arranque de cólera levantó su flequillo y le mostró al chico su frente desnuda de implantes. El muchacho dió un grito de asombro y tomándola por la mano la llevó a través de calles y lugares casi perdidos de la ciudad, hasta un edificio viejo y abandonado. Allí buscó la entrada, bien disimulada entre una pila de viejos y retorcidos fierros.
Cuando Anita entró su corazón dió un vuelco y sus ojos se asombraron ante el espectáculo tan inusual que se les ofrecía; una verdaderfa ciudadela subterránea donde cientos de personas caminaban, hablaban y trabajaban con la frente descubierta y sin el bendito chip y lo más increíble era que todos tenían una expresión distinta en sus rostros; como si tuvieran alma.
Pedrito la miró y le dijo, en lugares como éste, porque hay otros en el mundo, comenzará la gran revolución contra la tiranía la de gran protector…

ilustración: H.R.Giger

martes, 15 de julio de 2014

El vecino de al lado




 De muy jovencita su sueño dorado había sido, retirarse algún día a una vieja buhardilla en Paris y dedicarse de lleno a la pintura...Pero claro, habían sido sueños románticos de niña. Pero cuando años después, le ofrecieron aquella misión, sintió que  realizaba un poco su sueño…Así fue como tiempo después, se vio instalada en aquel diminuto departamentito de un añejo y destartalado edificio de la Rue Saint Maur; pasando sus días entre pinceles y colores mientras vigilaba al hombrecito de al lado. Su misión era simple y sin complicaciones: anotar sus idas y venidas, tratar de escuchar sus conversaciones, seguirlo por las mañanas y pasar diariamente los informes respectivos…Como ven, era una tarea casi rutinaria y sin mayores riesgos, que le dejaba algo de tiempo libre para su verdadera pasión; la pintura…
 Fue así como una de esas noches, regresando de entregar sus informes,  se vio subiendo las escaleras hacia su cuarto, algo cansada y solo con ganas de echarse a dormir. Se sirvió un café bien caliente y se desplomó en el sofá-cama, sintiendo que el frío ya empezaba a calarle los huesos. El invierno se avecinaba y aquel pequeño calefactor portátil apenas si le entibiaba las manos. Pero pese a la falta de comodidades y a lo espartano del ambiente, ella se sentía animada y sobre todo con deseos de ponerle más ahínco a la serie de pinturas que había empezado; angostas y desoladas callecitas en  misteriosas perspectivas, solitarios cafés o melancólicos parquecitos de antaño, con sinuosos arbolitos. Pero había una pintura que la atraía especialmente. Recordaba haber hecho el boceto a la apurada una mañana que seguía al vecino y luego lo habían guardado distraídamente en el fondo de la cartera, mientras trataba de no perder de vista al hombrecito.
Pero finalmente al llegar a la Gare du Nord (Estación del Norte), el vecino se le había perdido entre el gentío. Si no hubiera perdido esos preciosos minutos dibujando lo habría  alcanzado –Pensó – mientras lo buscaba desesperadamente entre la gente. Tampoco sabía si había abordado algún tren o quizás solo la había llevado hasta allí para despistarla. Nunca lo sabría, pero lo que sí sabía era que su distracción le había costado caro y se había pasado el resto del día refunfuñando.
Pero ahora que veía el esbozo plasmado en el lienzo, se alegraba de haber hecho el apunte. Con sus colores pastosos y ese misterioso muro carcomido por el tiempo, era la viva imagen de la desolación; pero también le parecía tan real que hasta sentía el aire mañanero golpeándole las mejillas y sus piernas balanceándose para cruzar la pista. Cuando se acercó más a la única puertecita que había, le extrañó encontrarla abierta, como invitándola a pasar. Recordaba haberla visto siempre cerrada. Y de pronto una idea descabellada, le cruzó por la cabeza; quizás el vecino estaba por allí dando vueltas; así que sin pensarlo dos veces, entró y se encontró en un oscuro pasillo. Olía a humedad y sentía en sus pies el trajinar de las ratas, lo que la hizo estremecer y apurar el paso. Cuando llegó al final se encontró en un patio ruinoso y completamente vacío. No veía un alma por ninguna parte, así que decidió salir de allí:, pero cuando quiso volver al pasillo, alguien se le interpuso y con una voz gangosa la interpeló -¿Por qué me sigues?- Asustada por tal aparición, la mujer corrió desesperadamente entre los trastes viejos, sintiendo los pasos del hombre casi pisándole los talones. En una de esas, escuchó un fuerte impacto y al voltear alcanzó a ver al hombre tirado en el suelo, con los pies atrapados en una maraña de cables.
Al día siguiente ella se levantó temprano y se ubicó en el cafecito de enfrente, su sitio estratégico para vigilar las entradas y salidas del vecino. Pero las horas pasaron y él no se apareció. Agotada y malhumorada regresó a su casa y se sentó en una silla bebiendo su acostumbrada taza de café, cuando distraídamente miró la pintura del muro con la puertecita y se fijó que curiosamente esta seguía abierta y en el fondo del pasillo llegó a distinguir al vecino atrapado entre los cables y mirándola fijamente…

ilustración: Maurice Utrillo

lunes, 23 de junio de 2014

La Torre de Babel



No recordaba cuando me había mudado a aquella lejana y extraña ciudad, más  parecida a una enorme y desordenada torre de babel que a una moderna urbe...A veces entre la maraña de días y sucesos,  venía a mí la imagen el casi apacible y civilizado lugar en que solía vivir; pero al instante, el traqueteo de una excavadora o los gritos de alguien me volvían a la realidad…Fue por esos días de nostalgias que empezaron los asesinatos. Primero fue la viejecita del octavo piso; que amaneció asfixiada por un escape de gas…Un accidente dijeron, ya era muy anciana y descuidada…Luego siguió el dueño de la panadería de la esquina. Lo encontraron quemado junto a su enorme horno de pan...Un desafortunado descuido dijeron...Total el muy tacaño debía de haber contratado más `personal, en lugar de querer hacerlo todo solo dijeron los investigadores… Y finalmente vino lo de la hija del conserje, quien apareció ahogada en su propia tina...Otro desafortunado accidente sentenciaron los policías…Pero a estas alturas del panorama yo ya no pensaba lo mismo...Alguien estaba dando vueltas por el barrio y asesinando gente. Pero ¿por qué? me preguntaba...Entonces vinieron las respuestas a mi mente, como un rayo  luz entre tanta oscuridad...Veamos- pensé-  la viejecita del octavo, era una reconocida activista en contra de la deshumanización de la ciudad..El panadero, se negaba a vender su propiedad a una constructora que quería levantar un enorme mol en esa esquina…Y la hija del conserje, había hecho múltiples  denuncias a las constructoras por daños en las casas de algunos vecinos…Entonces llegué a la conclusión de que todos tenían un denominador común; su rechazo a la torre de babel..En ese punto me sentí algo aliviada, egoístamente, lo confieso, por no tener nada que ver con este asunto…Pero un momento, estoy haciendo conclusiones apresuradas,- pensé- recordando que hacía algunos años había participado en una exposición a favor de restaurar y conservar los viejos inmuebles históricos. Y aquella pintura, ya casi olvidada por mí,  aún se exhibía en la municipalidad…Fue así como a la mañana siguiente me apersoné en las oficinas de la municipalidad, con la intención de recuperar mi pintura. Pero luego de pasar por innumerables ventanillas y recabar toda la información necesaria, me di cuenta que la recuperación de mi obra me llevaría años...Así que sin pensarlo dos veces, decidí saltarme la burocracia y poner fin a esta incertidumbre…Esa misma tarde me encontre subiendo los escalones de la galería de la susodicha municipalidad y mientras daba vueltas entre cuadros y esculturas espere la hora de cierre. Cuando el momento llegó, me escondí entre dos gruesas columnas y esperé a que los guardias hicieran la primera ronda de vigilancia…Apoyada en esas frías columnas de mármol, el tiempo se me hizo siglos y un frío sudor corría por mi frente y cuando ya estaba a punto de desfallecer, los guardias finalmente apagaron todas las luces y se fueron parloteando alegremente…Entonces, sigilosa salí de mi escondite y me dirigí hacia el lugar donde estaba colgado mi cuadro, y ya estaba a un paso de llevar a cabo mi objetivo, cuando de pronto una poderosa luz hirió mis ojos y una metálica voz me interpeló -Tu eres la próxima víctima- …El alma se me fue del cuerpo y poco faltó para que cayera desmayada, pero haciendo acopio de lo último de fuerzas que me quedaba, levanté el baldecito de pintura blanca  que llevaba conmigo y lo eché encima de la obra, borrando así cualquier vestigio de mi `participación en aquel  litigio…Inmediatamente la luz se apagó y el silencio se entronó en el recinto…Con el alma aún en vilo esperé pacientemente en mi escondite a que amaneciera..
Al día siguiente leí en el periódico que un vándalo había entrado en la galería y destruido una obra de arte…Lo curioso es que no se acordaban quien era el autor de la obra, ni de que trataba la obra …
Ilustracion: Bruhegel

sábado, 5 de abril de 2014

El cocinero....




En la casa de la abuelita había un cocinero…Se llamaba Santos y de joven había pertenecido a la Marina...Era un tipo enorme y lleno de historias fascinantes. Historias que le gustaba contarnos mientras aderezaba sus potajes...Así entre guiso y guiso, nosotros viajábamos con él por interminables mares de corales,  visitábamos islas paradisiacas de hermosisimas mujeres o lejanos países de hielos eternos y extraños personajes…Una mañana Santos no vino a cocinar ni a contarnos historias...Todos en casa se preocuparon por él  y empezaron a buscarlo por todas partes… Recorrieron las playas, los arrecifes, el mercado y preguntaron en todos los bazares conocidos y hasta en las casas de los amigos…Pero nada…Santos se había hecho humo y nadie había vuelto a verlo desde la tarde anterior, en que según algunos vecinos, lo vieron discutir con un tipo diminuto y de acento extranjero...Los días pasaron y vino una mujer gorda y malhumorada a reemplazar a Santos y lo primero que hizo fue espantarnos de la cocina; a lo que nosotros accedimos de muy mala gana y dispuestos a hacerle la vida imposible…Así a veces ella encontraba un pequeño ratón en su sopa o algunas moscas en sus salsas. lo que ella atribuía a la falta de higiene del lugar y nosotros reíamos a sus espaldas. Pero en el fondo de nuestros corazones extrañábamos a Santos. Así fué que una noche nos reunimos secretamente en la playa  y decidimos salir a buscar a nuestro amigo. Para eso tomamos prestado el pequeño velero del tío Clemente, que total ya casi no lo usaba y no notaría su falta; pero la ausencia que sí notarían en la mañana sería la de nosotros. Pero bueno, estábamos dispuestos a correr el riesgo y aceptar el castigo que viniera. Así que sin pensarlo más nos hicimos a la mar y navegamos toda la noche sorteando todos los peligros y llevando a buen puerto el velero, a pesar del mar encrespadísimo..Así con los primeros rayos de sol llegamos a la pequeña isla, frente a nuestras playas, en la cual pensamos que debía estar Santos; ya que él, nos había contado mil historias sobre este lugar; antigua cárcel de los más fieros criminales y ahora refugio de parias y desaparecidos. Asi fue que muertos de miedo recorrimos gran parte del islote, pero solo encontramos desolación y viejos vestigios de la antigua prisión pero ni un alma viviente, sólo los enormes pájaros marinos que rondaban a cada rato sobre nuestras cabezas como amenazándonos por haber invadido su territorio...Cansados y hambrientos, nos dispusimos a compartir los pocos víveres que habíamos traído, para luego descansar un  poco y emprender el regreso a casa..Pero estábamos tan agotados que cuando volvimos a  abrir los ojos ya era otra vez la noche y ya la luna brillaba de nuevo, silenciosa en medio de la oscuridad...A pesar de estar aterrorizados decidimos mantener la calma y organizarnos para pasar esa noche lo mejor posible..Primero debíamos buscar algunos maderos para calentarnos un poco, así que lo echamos a la suerte y los primos Manuel y Rosita fueron por la madera, mientras Lucas y yo buscábamos un lugar seguro para dormir…Así  mi primo y yo fuimos dando vueltas, alumbrados sólo por una débil linterna y haciendo malabares para no resbalar en las piedras mojadas, cuando por azar topamos con la entrada a una cueva…Un rato después juntos de nuevo los cuatro, nos dispusimos a explorar la misteriosa cueva...Dentro la oscuridad era casi total, así que con gran esfuerzo y poca luz logramos recorrer una especie de túnel, que para sorpresa de nosotros  terminaba en un amplio e iluminado recinto...Pero más sorpresa fue aún descubrir a Santos sirviendo sopa de un enorme caldero a unos hombrecitos diminutos…Decidimos esperar a que todos se durmieran para acercarnos a él..,Luego de una interminable espera, vimos que todos los hombrecitos se eschaban cansados en sus hamacas. Entonces sigilosamente nos acercamos a Santos y le hablamos al oído..El sorprendidísimo nos llevó hasta la salida de la cueva... ¿Pero niños, qué están haciendo acá?.Nos dijo medio enfadado..Le explicamos que habíamos venido a buscarlo...Tú nos hablaste tanto de esta isla le dijimos...Entonces él nos confesó que esos enanos lo habían capturado hacía mucho tiempo, para que les sirviera de cocinero...Lo que pasa es que logré escapar y tuve la suerte de encontrar la casa de la abuela..Pero ya ven, otra vez me encontraron...Pero ven con nosotros, tenemos el velero del tío Clemente...No saben cuánto me gustaría irme con Uds. niños pero estos enanos tienen mi alma y seguro que esta vez la tiene muy bien escondida... ¿Cómo podría vivir sin mi alma? Terminó de decirnos el cocinero con lágrimas en los ojos...Así fue, como tristemente nos despedimos de nuestro amigo el cocinero y al amanecer nos hicimos a la mar, pensando que ya no lo veríamos más y pensando también en el terrible castigo que nos esperaba en casa..

ilustración : Will Rafuse